Puerto El Morro 2009

David Gutiérrez Castañeda
Estamos aquí; haciendo algo
Dispositivos artísticos en las Residencia Solo con Natura-Puerto el Morro

Por: David Gutiérrez Castañeda
Taller de Historia Crítica del Arte, Bogotá-Colombia.
Puerto el Morro, noviembre 2009 - Ciudad de México, marzo 2010

A mediados de septiembre de 2009, María Fernanda Cartagena me habló de un proyecto que, bajo la dirección de Larissa Marangoni, buscaba conectar en el contexto político de la biocomunidad del Guayas ecuatoriano arte y procesos sociales a través de residencias de trabajo con artistas: el proyecto se denomina Solo Con Natura. En ese momento no entendía cual era la iniciativa, creo tal vez por mi completo desconocimiento de las tensiones coloniales, ecológicas, comerciales, de empleo, de género y salud que cargan los cuerpos de este lugar del mundo; e incluso sin comprender el mapa artístico, de actores y poéticas, que posibilitara esta conexión en el Ecuador. Aun así, decidí ir a Puerto el Morro pues he dedicado parte importante de mi vida a documentar y comprender esta conexión que se propone; de alguna manera, salir del contexto colombiano donde el régimen de la violencia se ubica como marco de referencia de iniciativas de este tipo. Intentar un poco pensar en la diáspora.(1)

Aquí estoy, en la noche de 25 de noviembre de 2009 mientras Alejandro Meitin y otros artistas organizan una comida de cangrejos y coplas con miembros de la comunidad en el pequeño hotel donde nos hospedamos, buscando de manera súbita hacer algo.

¿Qué hago aquí?, y esto me lleva a preguntarme ¿Qué hacen los demás que estamos aquí?

Alejandro llegó con una idea muy clara: dejarse permear de Puerto el Morro. Devenir. Incluso me dice que va a hacer nada, que va a dejarse llevar por las circunstancias. Pienso que tal vez la circunstancias son muchas e inabarcables pues no lo he visto parar un momento de esta nada, de reunión en reunión, visita en visita, recorrido y lectura. Como es abogado experto en asuntos ecológicos, también artista, varios miembros de la comunidad le consultan asuntos de política territorial. (Bueno, hay que decir que se escapa sin que nadie se de cuenta en las tardes a dormir; única manera de recuperarse de una cierta intensidad de las acciones que se estaban llevando acabo por él y los otros artistas en esta pequeña comunidad).

David Gutiérrez Castañeda
¿Qué esta haciendo Alejandro?, ¿Qué estoy haciendo yo al documentar lo que él y los otros artistas hacen?

Para hoy, miércoles, Alejandro organizó su devenir principal. Desde el domingo pasado lleva como ojo avizor conociendo la comida, los líderes comunitarios y las circunstancias sociales más problemáticas. Denota que los líderes son también músicos populares y, como uno de ellos, Pedro, muy religiosos.
Contemplando este entramado, me dice que desea incidir artísticamente, sensiblemente, en estas circunstancias. ¿Cómo? Con ayuda de Eduardo, Paulina y Gaby, otros artistas invitados, reunió a Pedro, Obando y otros más a componer coplas populares. Estribillos inventados que al son de las guitarras hablan de la vida diaria con un tono humorístico (y no dejo de pensar que con algo de nostalgia también). Para hoy se planeó una reunión para definir las composiciones de las coplas en una cena típica de la región que cocinan durante todo el día en el pequeño hotel: cangrejos, arroz, verduras cocidas y cerveza. Los invitados, todos nosotros: los artistas y gestores invitados a la residencia en Puerto en Morro, algunos periodistas, los músicos, los líderes, las cocineras y uno que otro vecino. Esta noche cantamos y conversamos de la historia pasada y presente de Puerto el Morro. Yo, en la búsqueda del hacer, no paraba de tomar apuntes en mi libreta y de tomar fotos.

Es un poco más tarde, reviso las fotos y los apuntes. Estoy muy motivado por lo que presencié. La camaradería que se formó, el diálogo abierto entre personas que sus asuntos los han separado, la intensidad emocional que se develó, la deliciosa comida y, sobretodo, la movilización creativa sobre la vida de Puerto El Morro que posibilitó la idea de cantar coplas. Esta noche la pasamos muy bien, todos. Estoy relajado de mi intensidad de búsqueda por una sensación de empatía: lo que esta noche acontece conmigo y los otros lo he visto suceder, no sin tensiones ni conflictos, en las iniciativas de los demás artistas. Me distensiono en la medida en que encontré algo en que mi hacer articula, mi presencia aprehende las movilizaciones de los artistas. Construyo, de alguna manera, la memoria de la experiencia.

Las movilizaciones acaecen como si todos aquellos que hacemos parte de las acciones artísticas pudiéramos hacer fluir por/sobre/a través/consciente de las contradicciones de la vida social de Puerto el Morro;
hemos posibilitado que el cuerpo social las devele, y de alguna manera mi hacer se conecta con ese hacer: verbalizar esta empatía y motivación que se genera en la interacción que se esta posibilitando.

Con este objetivo me gustaría denominar a las movilizaciones que los artistas están desarrollando como dispositivos. Entendemos en este contexto dispositivo como un mecanismo dispuesto para producir una acción prevista, una organización para cometer una acción. Se organizan recursos intuitivos, desde los modos de la sensibilidad artística contemporánea, a disposición de producir diálogos reales y corporales sobre las maneras de habitar/recordar/actuar/sentir/recorrer/vivir Puerto el Morro. Los dispositivos producen nuevos modos de nombrar las circunstancias de la vida en Puerto el Morro, son poéticas de la empatía.

La conciencia de esta empatía disloca en un lugar inesperado la concepción de la responsabilidad social, en tanto es arte de lo que Solo Con Natura trata: no es un asunto de mitigar/solucionar las contradicciones del devenir social de la comunidad (en términos políticos ó económicos) sino de inventarse/recrear la posibilidad afectuosa de interactuar entre nosotros y la comunidad, y de esa manera movilizar aquello que esta presente/invisible en el cuerpo social pero que nuestra iniciativa como catalizador devela. Creo ahora que Solo con Natura aborda la dimensión sensible de la responsabilidad social.

Estamos aquí; haciendo algo. Estamos, artistas/intelectuales/gestores/periodistas, aquí en Puerto el Morro, comunidad de la provincia del Guayas en el Ecuador; haciendo, durante una semana de intenso trabajo, algo, movilizar la experiencia de habitar el lugar.

¿Son estos dispositivos suficientes? No, en la medida en que el devenir del flujo social es inabarcable y menos circunscrito a una semana de trabajo en Puerto el Morro. La misma entidad de comunidad y problemáticas sociales se complejiza cada vez más en la medida en que más la conocemos y nos vinculamos, y más aun cuando la movilización sensible requiere de lazos consolidados de confianza. En esta medida, los dispositivos como acciones concretas no son en sí mismos un fin sino un medio en un proceso continuo de trabajo con la comunidad. Van más allá de esta semana.

¿Son estos dispositivos una solución a las problemáticas sociales? No, los dispositivos no son una solución. El flujo de la vida se torna constantemente conflictivo y por tanto asumir un lugar en el mundo es hacerlo en términos de movilizar las energías del cuerpo ante las circunstancias para continuar el devenir común. Los dispositivos son más bien tácticas para que se reconozcan estas energías del cuerpo en términos sensibles. Son pertinentes pero no totales, son proceso.

Después de comer y cantar, como Alejandro nos incitó, es claro que nada se solucionó ni fue suficiente frente al derrotero vital de Puerto el Morro pero surgió un sensación de estar juntos, una energía que moviliza cualquier cosa que tengamos que elaborar tanto nosotros como la gente de Puerto el Morro.

Dejo el texto ahora, es tarde y necesito descansar. Escuché a alguien decir que necesitamos distensionarnos de tanta actividad. Tal vez mañana vayamos a la playa, un poco de desenfreno estará bien.

Cita:

(1) El proceso de Residencia Solo Con Natura - Puerto el Morro se adelantó en una semana en noviembre de 2009 bajo la dirección de Larissa Marangoni y María Fernanda Cartagena. A esta fuimos invitados El Centro Experimental Oído Salvaje con un proyecto de radio comunitaria; Fernando Falconí (Falco) con un proyecto de memoria en un "mapa vivo";