Isla Santay 2007

HERNÁN ZÚÑIGA
Ideograma del Pelícano


En el Estero de San Francisco se hallan dos obras: Ideograma del Pelicano del artista guayaquileño Hernán Zúñiga e Inventario del artista cuencano Adrián Washco.

Conjuntamente con su hija Trilce, Hernán emplazó su obra en uno de los sitios privilegiados del lugar, un campo abierto rodeado de imponentes palmas reales a orillas del río.

Su propuesta como la de Adrián Washco y Juan Carlos León se inscriben dentro del land art, expresión artística surgida a mediados de los 60 con una clara orientación ecológica y crítica frente al deterioro de la naturaleza producido por la sociedad industrial. El land-art utiliza elementos naturales e interviene directamente sobre el paisaje transformándolo muchas veces en formaciones abstractas mediante el arado, el cavado, el nivelado y corte de suelo. En el arte de la tierra al ser ésta el soporte del trabajo artístico no solo deviene en el continente de la obra sino que participa de su contenido, otorga significado al conjunto de la obra, es la dadora de sentido digamos para aludir a su fuerza genésica. Hernán Zúñiga
Sobre la tierra, usando tamo de arroz y carbón, materiales con los que consigue un sugestivo contraste cromático y textural, Hernán dibujó un pelícano de grandes dimensiones, cuyo estilizado y sofisticado diseño provine de la cultura manteño-huncavilca que tuvo asiento en los territorios que conforman las actuales provincias de Guayas y Manabí. El motivo icónico, como los materiales empleados por el artista son los que activan el sentido de la obra, pues lo que a simple vista parece una mera reminiscencia o nostalgia de la imaginería precolombina en verdad entraña un acto de restitución múltiple y profundamente crítico de la naturaleza primigenia de la isla.

Representar el pelícano supone por un lado repensar el legado y pervivencia de las culturas precolombinas, y por otro prácticar una suerte de conjura simbólica de una especie amenazada. Pero son las restituciones orgánicas, los elementos plásticos escogidos los detonantes de fondo, en tanto el tamo de arroz como el carbón aluden a las antiguas haciendas arroceras y las industrias de carbón que agostaron y devastaron el suelo nativo.

Adicionalmente Hernán, profundamente conectado la atmósfera del lugar –muchas tardes, al final de la jornada, lo veíamos aparecer con los ojos radiantes de haber asistido a una revelación o iluminación cósmica– utilizando desechos vegetales, elaboró una esquematizada y portátil Venus de Santay, como un fetiche religioso, resultado de su relación mística y erótica con la isla.